domingo, 27 de mayo de 2007

Último poema de Victor Jara

Somos cinco mil
en esta pequeña parte de la ciudad.
Somos cinco mil
¿cuantos seremos en total
en las ciudades y en todo el pais?
Sólo aquí, diez mil manos que siembran y hacen andar las fabricas.
Cuanta humanidad
con hambre, frío, pánico, dolor,
presión moral, terror y locura.
Seis de los nuestros se perdieron en el espacio de las estrellas.
Un muerto, un golpeado como jamás creí se podria golpear a un ser humano.
Los otros cuatro quisieron quitarse todos los temores uno saltando al vacío,
otro golpeandose la cabeza contra el muro, pero todos con la mirada fija de la muerte.
¡Qué espanto causa el rostro del fascismo!
Llevan a cabo sus planes con precisión artera sin importarles nada.
La sangre para ellos son medallas. La matanza es acto de heroísmo.
¿Es éste el mundo que creaste, Dios mio?
¿Para esto tus siete días de asombro y de trabajo?
En estas cuatro murallas sólo existen un número que no progresa, que lentamente querrá más la muerte.
Pero de pronto me golpea la conciencia y veo esta marea sin latido, pero con el pulso de las maquinas y los militares mostrando su rostro de matrona lleno de dulzura.
¿Y México, Cuba y el mundo?
¡Que griten esta ignominia!
Somos diez mil manos menos que no producen.
¿Cuantos somos en toda la patria?
La sangre del compañero Presidente golpea más fuerte que bombas y metrallas.
Asi golpeará nuestro puño nuevamente.
¡Canto qué mal me sales cuando tengo que cantar espanto!
Espanto como el que vivo como el que muero, espanto.
De verme entre tanto y tantos momentos del infinito en que el silencio y el grito son las metas de este canto.
Lo que vi, lo que he sentido y lo que siento hará brotar el momento...
Estadio de Chile
Septiembre de 1973