sábado, 5 de diciembre de 2009

Debutante

Si yo te dijera lo que siento sería como engañarme
y conociendote se que no harás mucho por saberlo,
pero no importa, con esto que escribo
no pretendo que tu sepas lo que yo siento.
Ni siquiera mis pretenciones estan en que tu leas esto
y mucho menos en sacar esto que llevo adentro
Mi decisión es guardarmelo y no hay mas que decir.

Creía saber todo de ti
creía que tu sábías todo de mi
pero resulto que ni tu con tu experiencia
ni yo con la mia
Sabíamos siquiera uno del otro.

Y resulto que yo solo era un pobre cachorro debutante
que en mi boca se quedaron todos los desaires tuyos y tambien las alegrías
que en lugar de ser tu apoyo soy mas que eso
menos que eso
nada de eso
y todo de eso.

Hoy mismo mis pensamientos no tienen forma,
ni manera, ni situación, ni nada, es más
no se si a esto se le puede llamar "sentimientos"
o solo es una idea vaga y deplorable de mi situación.

Pero hay una cosa que si se,
se que tu sabes lo que yo se,
lo que puedes saber, lo que quieres saber
y lo que necesitas saber.

y es que te amo como tu quieres que te ame,
como tu sabes amar, como tu no sabes amar,
como solo tu puedes amar...
y también ¡como no quieres que te ame.!

¿Me entendiste?
¡se que no me entendiste!
y también se que nunca lo entenderás
no es necesario que lo entiendas
y tampoco es necesario que lo interpretes
ni que los juzgues, ni que lo imagines.
No es necesario nada de esto
No es necesario nada de nada
No es necesaria nuestra soledad,
No es necesaria nuestra compañia,
No es necesario nuestra lejania,
ni tampoco nuestro intento
así como tampoco nuestro fin
y te lo juro que no es necesario nada

porque no hay nadie en casa
porque no hay nadie allá
porque no hay nadie aca

Te amo, me quieres
te quiero, me amas,
Te extraño, me necesitas,
Te necesito, me extrañas,
Te amo, me odias
Te odio, me amas.

Y así como esto no tiene sentido
no tiene sentido lo nuestro,
y tampoco lo tiene terminar lo que tenemos.

en pocas palabras
Pasa todo
Pasa nada

pero en mi cabeza y mi corazón
nunca prevalecerá la razón.

U si, tengo que reconocer
Solo soy un pequeño ilusó

Chaú numero tres

Te dejo con tu vida
tu trabajo
tu gente
con tus puestas de sol
y tus amaneceres.
Sembrando tu confianza
te dejo junto al mundo
derrotando imposibles
segura sin seguro.
Te dejo frente al mar
descifrándote sola
sin mi pregunta a ciegas
sin mi respuesta rota.
Te dejo sin mis dudas
pobres y malheridas
sin mis inmadureces
sin mi veteranía.
Pero tampoco creas
a pie juntillas todo
no creas nunca creas
este falso abandono.
Estaré donde menos
lo esperes
por ejemplo
en un árbol añoso
de oscuros cabeceos.
Estaré en un lejano
horizonte sin horas
en la huella del tacto
en tu sombra y mi sombra.
Estaré repartido
en cuatro o cinco pibes
de esos que vos mirás
y enseguida te siguen.
Y ojalá pueda estar
de tu sueño en la red
esperando tus ojos
y mirándote.

Corazón coraza

Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza
porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro
porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.


Mario Benedetti

martes, 1 de diciembre de 2009

Mucho más grave

Todas las parcelas de mi vida tienen algo tuyo
y eso en verdad no es nada extraordinario
vos lo sabés tan objetivamente como yo.

Sin embargo hay algo que quisiera aclararte
cuando digo todas las parcelas
no me refiero sólo a esto de ahora
a esto de esperarte y aleluya encontrarte
y carajo perderte
y volver a encontrar y ojalá nada más.

No me refiero sólo a que de pronto digas
voy a llorar
y yo con un discreto nudo en la garganta:
bueno llorá
y que un lindo aguacero invisible nos ampare
y quizá por eso salga enseguida el sol.

Ni me refiero sólo a que día tras día
aumente el stock de nuestras pequeñas
y decisivas complicidades
o que yo pueda o creerme que puedo
convertir mis reveses en victorias
o me hagas el tierno regalo
de tu más reciente desesperación.

No
la cosa es muchísimo más grave
cuando digo todas la parcelas
quiero decir que además de ese dulce cataclismo
también estas rescribiendo mi infancia
esa edad en que uno dice cosas adultas y solemnes
y los solemnes adultos las celebran
y vos en cambio sabés que eso no sirve.

quiero decir que estás rearmando mi adolescencia
ese tiempo en que fui un viejo cargado de recelos
y vos sabés en cambio extraer de ese páramo
mi germen de alegría y regalarlo mirándolo.

quiero decir que estás sucumbiendo mi juventud
ese cántaro que nadie tomó nunca en sus manos
esa sombra que nadie arrimó a su sombra
y vos en cambio sabés estremecerla
hasta que empiecen a caer las hojas secas
y quede la armazón de mi verdad sin proezas

quiero decir que estás abrazando mi madurez
esta mezcla de estupor y experiencia
este extraño confín de angustia y nieve
esta bujía que ilumina la muerte
este precipicio de la pobre vida.

Como ves es más grave
muchísimo más grave
porque con éstas o con otras palabras
quiero decir que no sos tan sólo
la querida muchacha que sos
sino también las espléndidas
o cautelosas mujeres que quise o quiero
porque gracias a vos he descubierto (dirás ya era hora
y con razón)
que el amor es una bahía linda y generosa
que se ilumina y se oscurece
según venga la vida
una bahía donde los barcos
llegan y se van
llegan con pájaros y augurios
y se van con sirenas y nubarrones.

Una bahía linda y generosa
donde los barcos llegan y se van
pero vos
por favor
no te vayas.

La guerra y la Paz

Cuando abrí la puerta del estudio, vi las ventanas abiertas como siempre y la máquina de escribir destapada y sin embargo pregunté: «¿Qué pasa?» Mi padre tenía un aire autoritario que no era el de mis exámenes perdidos. Mi madre era asaltada por espasmos de cólera que la convertían en una cosa inútil. Me acerqué a la biblioteca Y Me arrojé en el sillón verde. Estaba desorientado, pero a la vez me sentía misteriosamente atraído por el menos maravilloso de los presentes. No me contestaron, pero siguieron contestándose. Las respuestas, que no precisaban el estímulo de las preguntas para saltar y hacerse añicos, estallaban frente a mis ojos, junto a mis oídos. Yo era un corresponsal de guerra. Ella le estaba diciendo cuánto le fastidiaba la persona ausente de la Otra. Qué importaba que él fuera tan puerco como para revolcarse con esa buscona, que él se olvidara de su ineficiente matrimonio, del decorativo, imprescindible ritual de la familia. No era precisamente eso, sino la ostentación desfachatada, la concurrencia al Jardín Botánico llevándola del brazo, las citas en el cine, en las confiterías. Todo para que Amelia, claro, se permitiera luego aconsejarla con burlona piedad (justamente ella, la buena pieza) acerca de ciertos límites de algunas libertades. Todo para que su hermano disfrutara recordándole sus antiguos consejos prematrimoniales (justamente él, el muy cornudo) acerca de la plenaria indignidad de mi padre. A esta altura el tema había ganado en precisión y yo sabía aproximadamente qué pasaba. Mi adolescencia se sintió acometida por una leve sensación de estorbo y pensé en levantarme. Creo que había empezado a abandonar el sillón. Pero, sin mirarme, mi padre dijo: «Quedate». Claro, me quedé. Más hundido que antes en el pullman verde. Mirando a la derecha alcanzaba a distinguir la pluma del sombrero materno. Hacia la izquierda, la ampl'a frente y la calva paternas. Éstas se arrugaban y alisaban alternativamente, empalidecían y enrojecían siguiendo los tirones de la respuesta, otra respuesta sola, sin pregunta. Que no fuera falluta. Que si él no había chistado cuando ella galanteaba con Ricardo, no era por cornudo sino por discreto, porque en el fondo la institución rnatrimonial estaba por encima de todo y había que tragarse las broncas y juntar tolerancia para que sobreviviese. Mi madre repuso que no dijera pavadas, que ella bien sabía de dónde venía su tolerancia. De dónde, preguntó mi padre. Ella dijo que de su ignorancia; claro, él creía que ella solamente coqueteaba con Ricardo y en realidad se acostaba con él. La pluma se balanceó con gravedad, porque evidentemente era un golpe tremendo. Pero mi padre soltó una risita y la frente se le estiró, casi gozosa. Entonces ella se dio cuenta de que había fracasado, que en realidad él había aguardado eso para afirmarse mejor, que acaso siempre lo había sabido, y entonces no pudo menos que desatar unos sollozos histéricos y la pluma desapareció de la zona visible. Lentamente se fue haciendo la paz. Él dijo que aprobaba, ahora sí, el divorcio. Ella que no. No se lo permitía su religión. Prefería la separación amistosa, extraoficial, de cuerpos y de bienes. Mi padre dijo que había otras cosas que no permitía la religión, pero acabó cediendo. No se habló más de Ricardo ni de la Otra. Sólo de cuerpos y de bienes. En especial, de bienes. Mi madre dijo que prefería la casa del Prado. Mi padre estaba de acuerdo: él también la prefería. A mí me gusta más la casa de Pocitos. A cualquiera le gusta más la casa de Pocitos. Pero ellos querían los gritos, la ocasión del insulto. En veinte minutos la casa del Prado cambió de usufructuario seis o siete veces. Al final prevaleció la elección de mi madre. Automáticamente la casa de Pocitos se adjudicó a mi padre. Entonces entraron dos autos en juego. Él prefería el Chrysler. Naturalmente, ella también. También aquí ganó mí madre. Pero a él no pareció afectarle; era más bien una derrota táctica. Reanudaron la pugna a causa de la chacra, de las acciones de Melisa, de los títulos hipotecarios, del depósito de leña. Ya la oscuridad invadía el estudio. La pluma de mi madre, que había reaparecido, era sólo una silueta contra el ventana¡. La calva paterna ya no brillaba. Las voces se enfrentaban roncas, cansadas de golpearse; los insultos, los recuerdos ofensivos, recrudecían sin pasión, como para seguir una norma impuesta por años. Sólo quedaban números, cuentas en el aire, órdenes a dar. Ambos se incorporaron, agotados de veras, casi sonrientes. Ahora los veía de cuerpo entero. Ellos también me vieron, hecho una cosa muerta en el sillón. Entonces admitieron mi olvidada presencia y murmuró mi padre, sin mayor entusiasmo: «Ah, también queda éste. » Pero yo estaba inmóvil. ajeno, sin deseo, como los otros bienes gananciales.

martes, 24 de noviembre de 2009

Historia de Vampiros

Era un vampiro que sorbía agua por las noches y por las madrugadas, al mediodía y en la cena.
Era abstemio de sangre y por eso el bochorno de los otros vampiros y de las vampiresas.
Contra viento y marea se propuso fundar una bandada de vampiros anónimos, hizo campaña bajo la menguante, bajo la llena y la creciente, sus modestas pancartas proclamaban,vampiros beban agua la sangre trae cáncer.
Es claro los quirópteros reunidos en su ágora de sombras opinaron que eso era inaudito, aquel loco aquel alucinado podía convencer a los vampiros flojos, esos que liban boldo tras la sangre.
De modo que una noche con nubes de tormenta, cinco vampiros fuertes sedientos de hematíes, plaquetas, leucocitos, rodearon al chiflado, al insurrecto, y acabaron con él y su imprudencia.
Cuando por fin la luna pudo asomarse vio allá abajo el pobre cuerpo del vampiro anónimo, con cinco heridas que manaban, formando un gran charco de agua, lo que no pudo ver la luna fue que los cinco ejecutores se refugiaban en un árbol y a su pesar reconocían que aquello no sabía mal. Desde esa noche que fue histórica ni los vampiros, ni las vampiresas, chupan más sangre, resolvieron por unanimidad pasarse al agua.
Como suele ocurrir en estos casos el singular vampiro anónimo es venerado como un mártir.

Mario Benedetti

miércoles, 18 de noviembre de 2009

La revolución en mi estado

¿Acaso eres la silueta que siempre se aparece en mis ayeres?
¿o será que eres el espacio que habita en mi presente?
¿Talvez eres la respiración que existe en mi futuro?
serás....
la soledad de mis tristezas...
el soundtrack de mis ilusiones...
la sonrisa de mis derrotas...
la inocencia de mis triunfos...
¡No lo se!
Pero eres... la flor que vive en mi desierto de ideas...

La lluvia que arrasa en mi tempestad de recuerdos...
El frio que hay en mi playa de tesoros...
Eres...
¡Eso!
La revolución en mi Estado

... regreso...

Mas de 2 años tiene que inicie este blog; ¿porque lo perdì? No lo se, tal vez se esfumaron mis ideas, tal vez deje de ser yo, tal vez me transforme o talvez no paso nada. Hoy 18 de noviembre del 2009 retomare mi escritura vana y absurda que no servira de nada a la humanidad, que puede que me ayude a encontrarme o me hunda en mi lienzo de estupideces...
Francamente no lo se...
No entiendo porque lo vuelvo hacer...

Pero lo haré, talvez sea esa necesidad inutil y estupida de plasmar en algún lugar la serie de sandeses que surgen en mi cabeza...

Transmitiendo desde algún lugar del centro de la ciudad...
San Puma ®